Servicios al Subscriptor
Servicios al Subscriptor
 

Wednesday, August 09, 2006

Mi comentario del miércoles
El lado antisemita de Chávez

Las provocadoras declaraciones de Chávez que han causado revuelo en la comunidad judía mundial, deberían ser consideradas en mi opinión como una jugada más, con cierto nivel de cálculo, dentro del ajedrez que el mandatario venezolano ha venido jugando en la escena internacional en tiempos recientes.
La primera reacción a estos pronunciamientos no vino, comprensiblemente, de la influyente y bien estructurada comunidad hebrea de Caracas, sino de la Liga Contra la Difamación, el principal organismo que lucha contra el antisemitismo en el orbe, y que tiene su sede en Nueva York.
Como reportó hoy mi colega Daniel Shoer Roth, la liga expresó su preocupación “de que declaraciones que demonizan a Israel y el antisemitismo disfrazado en términos antisionistas, puedan ser utilizados por otros para justificar la violencia contra los judíos dondequiera que vivan, incluyendo en su propio país, Venezuela”.
Comprensiblemente, como dije antes, los judíos venezolanos no fueron los primeros en levantar la voz, por el gran riesgo que representaría para un activista judío pronunciarse públicamente en la Caracas de estos días, agitada por las palabras del comandante, que casi siempre son tomadas al pie de la letra.
“Nos sentimos ofendidos con que se banalice el Holocausto” le dijo a Daniel Shoer un líder hebreo que no se identificó, como es natural, por temor a represalias. El dirigente afirmó con sobrada argumentación que el presidente no es presidente de un solo grupo, "sino también de venezolanos que somos judíos, quienes estamos en este país desde la época del libertador Simón Bolívar”.
No poco impacto han tenido las agresiones a feligreses, manifestaciones frente a sinagogas y campañas antisemitas promovidas en medios prochavista, incluyendo la estatal Venezolana de Televisión, como reportó Shoer oportunamente.
Las declaraciones de Chávez, que dejan las relaciones entre Venezuela e Israel a un paso del rompimiento, se producen en un momento en que el presidente nombra a un nuevo canciller, Nicolás Maduro, mucho menos experimentado que el ex combatiente guerrillero y ahora convalesciente canciller saliente Alí Rodríguez Araque, pero mucho más dispuesto a seguir a su líder de forma más incondicional.
Significativamente, Maduro concluyó recientemente una gira de buenos oficios por países que integran el llamado Eje del Mal, entre ellos Irán.
El pasado 31 de Julio, Maduro adelantó lo que será sin duda el punto de vista prevaleciente en su gestión cuando asuma el Palacio Amarillo, sede del ministerio de Relaciones Exteriores en Caracas, en lo que concierne a Israel.
En un llamado al Consejo de Seguridad de la ONU para pedir que Israel se comprometiera a la reconstrucción del Líbano, Maduro indicó que las vidas perdidas (en el conflicto con el Líbano) quedarán “eternamente” como una “mancha” en la memoria de los pueblos, “igual que ocurrió con el nazismo”.
Luego, sin más, calificó a los dirigentes del estado de Israel como “asesinos”.
No dijo el señor Maduro que en Venezuela, producto de la violencia callejera y los altos niveles de criminalidad, muere anualmente varias veces más personas que los que fallecen en el largo conflicto israelo-palestino.
La otra pieza del backgammon es el empeño especial de Chávez de labrarse un puesto en la escena internacional por mérito propio, ahora que su mentor de La Habana languidece y la sucesión, con Raúl Castro a la cabeza, “no soporta a Chávez”, como asegura el ex guerrillero e historiador Américo Martín en su último libro.
La escalada antijudía de Chávez se produce cuando circulan rumores cada vez más fuertes de que el gobierno chavista habría ordenado el entrenamiento de un grupo de milicianos que integrarían la primera misión internacionalista de la revolución bolivariana, rumbo al Medio Oriente.
Rumores aparte, resulta difícil esperar que la encendida retórica del presidente Chávez se amaine en el futuro cercano.
Pero como piensan muchos venezolanos con quienes me comunico a diario, qué magnífico sería que el comandante pusiera el mismo ardor con que lucha contra el imperialismo norteamericano y la comunidad judía, a enfrentar la silenciosa guerra civil que ya ha cobrado en Venezuela más de 60,000 vidas en los últimos siete años.
ocasto@herald.com

0 Comments:

Post a Comment

<< Home